
Antes considerados fantasiosos, exdrogadictos o muy imaginativos, a estas personas no se les tomaba en serio, pero desde hace unos años se viene estudiando seriamente esta condición que quizás nos de pistas sobre el origen de las más importantes capacidades mentales en todos nosotros.
Los resultados muestran que muchos de nosotros preferimos imágenes y sonidos combinados en lugar de cada una por su lado, pero no lo percibimos con la misma intensidad que un sinestésico.
Las sinestesias de Kandinsky poseían gran sensorialidad, presentándose tanto a nivel visual, como acústico y táctil. A sus más ambiciosas obras las llamó Composiciones, lo que probablemente conlleva una metáfora musical. A través de ellas intentó ejercer sobre el espectador un impacto como el que podría sentir con la música.





