Parece hueco y estéril por dentro. Es la personificación del buscador que no sabe donde buscar, y en su infructuosa marcha cree haber recogido algo que solo ve en los demás y ansia tener. Es la marca de agua de si mismo. Anhela que su esencia sea tan pura como la de aquella persona que lo deslumbra, pero a quien desmerece por no ser él. Y lentamente ese espacio estéril se vuelve cuna de serpientes. Y se aleja. Se convence a si mismo que es todo lo que alguien anhelaría ser…pero su mirada no lo sostiene cuando logran ver el brillo vidrioso de los ojos que no consiguen reconocerlo. Y lo comprendes al fin, su vida se esta perfilando al desierto, a dormitar en gélidas atmósferas de la noche. Y lo ves por fin, los rasgos de su rostro pierden armonía, su mirada es cínica, y luego todo él, por dentro y por fuera, se vuelve grotesco. Una mueca detrás de un vidrio tornasolado. Y la verdad: no tiene nada para dar…
Hasta tal vez algún día, después de años, eras, lo vea tan claro como yo ahora…pero no estaré allí. Quizás nadie este allí.
Hasta tal vez algún día, después de años, eras, lo vea tan claro como yo ahora…pero no estaré allí. Quizás nadie este allí.

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