domingo, 20 de enero de 2008

PUEDO VERTE

Parece hueco y estéril por dentro. Es la personificación del buscador que no sabe donde buscar, y en su infructuosa marcha cree haber recogido algo que solo ve en los demás y ansia tener. Es la marca de agua de si mismo. Anhela que su esencia sea tan pura como la de aquella persona que lo deslumbra, pero a quien desmerece por no ser él. Y lentamente ese espacio estéril se vuelve cuna de serpientes. Y se aleja. Se convence a si mismo que es todo lo que alguien anhelaría ser…pero su mirada no lo sostiene cuando logran ver el brillo vidrioso de los ojos que no consiguen reconocerlo. Y lo comprendes al fin, su vida se esta perfilando al desierto, a dormitar en gélidas atmósferas de la noche. Y lo ves por fin, los rasgos de su rostro pierden armonía, su mirada es cínica, y luego todo él, por dentro y por fuera, se vuelve grotesco. Una mueca detrás de un vidrio tornasolado. Y la verdad: no tiene nada para dar…
Hasta tal vez algún día, después de años, eras, lo vea tan claro como yo ahora…pero no estaré allí. Quizás nadie este allí.

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